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Hay un hombre en este mundo, que nunca ha sonreído. En los años siguientes, conocería su tragedia de memoria.
Al principio había una madre, un padre y un hijo, un problemático chico callado cuya vida estaban a punto de destruir. Se le conocería a partir de éste día, como a su padre, "Caleb"
A su madre se le ocurrió una ingeniosa manera de arreglar la situación con una pequeña mentira piadosa. Él cree que no captó la idea por aquel entonces, pero ahora que ha crecido lo entiende, en cierta manera.
"Padre dijo "Lo siento" una sola vez, que yo recuerde" "No quería que las palabras te dolieran, mi estúpido hijo, solo que te destruyeran..." Una sola persona puede marcar la diferencia, a veces... Tan solo gira su cabeza cuando el niño esté quieto y su cuello sea aun débil.
Sonrió en su funeral, "me alegro de que estés muerto."
Al parecer, todas sus soluciones eran simplemente problemas encubiertos. Grabado en su cara de borracho, se dispuso a borrar otro día...
Madre aun confiaba, cada vez menos, en lo que le enseñó a su hijo; que al final de cada túnel hay una pequeña luz. No era una mentira, era su esperanza, que todo volvería a la normalidad algún día. "Puede cumplir todos sus sueños, yo seré feliz siempre que él no lo sea."
"Lo odio y me temo que no lo puedo afrontar, el niño no esta bien, es mi mayor deshonra."
Sal, crea truenos, y cobijate bajo aquel viejo manzano donde serpientes muertas te dejan alimentarte con...
Esperanzas perdidas, aquellas palabras amables sólo podrían hacerle aun mas daño. Ahora, de alguna manera, ha perdido un camino más de vuelta a casa.
En el lago, se enfrenta a un monstruo del que tuvo que haber huido, hace años.
El pasado le había cegado hasta tal punto que había convertido el dolor en una forma de vida.
Le siguió a su padre, y le atacó, Caleb conoce el trato. Él es el retrato de un hombre que su madre dibujó para odiarlo por siempre. Ella era una bestia, una santa letal, equivocada en muchos aspectos, quiso mantener la farsa, hasta que en el final pudiera quedarse como si nada hubiera ocurrido.
Mas allá de las colinas, bajo el mar, Luchando contra la voluntad, contra el universo entero. ¿Porque el hombre que conduce el coche fúnebre vive con miedo?, Bendición y maldición.
Llevándose a todos consigo, Tirando contra la pared, cambio y corto. Cuando nada se mueve, todo esta bien, Tomar una decisión que le permita encontrar una manera de vivir.
...Y las flores marchitas son preciosas. Y eso se aplica a todas las cosas vivas, y muertas. Para ello debo mi tiempo... en mi suite en el infierno.
"Ahora redoblo las campanas para decir al mundo, Que estoy preparado para cuando digan "pronto estará muerto contra la pared..."" Este mal necesario no tiene corazón. Ahora enlazará flores y personas, un precio a pagar sirviendo a una fría ... Especie de Dios.
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